La falta de ayuda humanitaria obliga a cerrar más de 30 clínicas en Sudán y casi medio millón de personas quedan sin asistencia.
Hasta ahora, el conflicto en Sudán ha causado 59 mil víctimas y la migración forzada de aproximadamente 13 millones de personas. Son cifras impactantes, ante las cuales, sin embargo, parece prevalecer una rendición generalizada. Los drásticos recortes en los fondos globales, sobre todo por parte de USAID, han obligado a numerosas organizaciones humanitarias a suspender su asistencia, dejando a las instituciones sin medicamentos ni los fondos indispensables para la salud en Sudán.
“Estos recortes -señala Mesfin Teklu Tessema, director técnico de salud del Comité Internacional de Rescate- están agotando los pocos recursos que quedan: se cierran centros, se despide al personal de salud y se interrumpen las cadenas de suministro de medicamentos y tratamientos nutricionales. El sistema está al borde del colapso”. Se espera que un número limitado de centros permanezca operativo gracias a la ayuda de otros fondos, pero se prevé que su autonomía no dure más allá de finales de septiembre. “La última esperanza podría ser el hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras”, declara Fabrizio Locuratolo, responsable de asuntos humanitarios de MSF.



