El nuevo informe del Monitor de Municiones de Racimo 2026, publicado hoy, revela un drástico empeoramiento de las cifras: más de mil personas se han visto afectadas, entre fallecidos y heridos, en el último año, el 87% de las cuales son civiles.
En un contexto global cada vez más violento, el uso de bombas de racimo continúa sin cesar. Esta es la advertencia del informe Cluster Munition Monitor 2026 (Monitor de Municiones de Racimo 2026): en 2025, se registraron más de mil víctimas mortales en todo el mundo, una de las cifras más altas jamás registradas, de las cuales el 87% eran civiles. La situación se agrava aún más por el panorama geopolítico actual, donde las partes en conflicto parecen reacias, por razones opuestas, a cesar su dramática guerra. En general, ninguno de los 112 Estados parte de la Convención de Oslo de 2008 ha utilizado jamás municiones de racimo. Por el contrario, naciones no signatarias, como Rusia, Estados Unidos, China e Irán, hicieron un uso masivo de ellas en 2025 y la primera mitad de 2026.
Según los datos publicados en el informe, desde el inicio de la invasión rusa en 2022, Ucrania ostenta el triste récord de víctimas, con más de 900 muertos y heridos, la mayoría civiles. Otro factor crítico es el peligro de las municiones sin explotar que aún permanecen en territorio ucraniano: un legado trágico que amenaza con comprometer la seguridad incluso de las generaciones futuras.




